Aniversario

En estos 42 años de testimonio toda gloria sea no a nostros, ho Dios, sino a tu gracia divina y soberana, que ha estado sobre nosotros por medio de Jesucristo, animándonos , ayudándonos y eforzándonos. Gracias, ho Dios, por confiarnos esta obra. A ti sea la honra hoy y siempre.

42 años sembrando vida

Gloria y Gracias sean dadas a Dios Padre en nombre de Cristo por estos 42 años de testimonio cristiano. Realmentela la Gracia Divina y Soberana ha estado activa sobre la comunidad Iglesia Cristiana. Es una bendición poder proclamar el testimonio de Cristo como Dios, Señor y Salvador del hombre. En el transcurso de este tiempo, el testimonio, la perseverancia, la fe y la fidelidad a Dios van escribiendo historias colectivas y personales que se entrelazan con cuerdas de amor, dejando una huella, marcando un camino de esperanza en medio de la oscuridad. Cada año ha sido señal de que el Señor permanece fiel, sostiene a su pueblo y lo guia con paciencia. que estos 42 años sean el comienzo de muchos más, para que, hasta que Él venga por su iglesia, sigamos anunciando su nombre que es sobre todo nombre en los cielos, en la tierra y debajo de la tierra, sirviéndole con gozo y viviendo para la gloria de Dios Padre, del Hijo y del Espiritu Santo 

                         Cristo, nuestro fundamento y destino

Como congregación tenemos una historia, una identidad, un nombre, una marca indeleble, persistente, inquebrantable, que nos trasciende, que llena nuestra vidas de pasión y visión; esa marca es: Cristo, Cristo, y solamente Cristo; él es el fundamento, la razón y el destino de la iglesia, no tenemos dudas, ni la más remota mínima vacilación, que desde antes nuestro Dios nos conoció5, lo supo, estuvo al corriente, y nos llamó a su reino, no hemos elegido nosotros a Dios, sino que él nos ha elegido, y nos ha puesto para que vayamos y llevemos fruto, y nuestro fruto permanezca.

Cristo es nuestro fundamento, nuestra razón de ser y nuestro destino eterno. No nos definimos por un nombre, un lugar o una tradición, sino por la persona viva de Jesucristo. Él es el centro de todo lo que creemos, celebramos y hacemos como iglesia. En la soberanía de Dios, Él nos conoció desde antes de la fundación del mundo, nos llamó por gracia y nos escogió para Su reino. Somos Su pueblo porque Él nos amó primero, nos rescató por la sangre de Cristo y nos selló con Su Espíritu. Nuestra identidad es Cristo y solo Cristo: vivimos para Su gloria, caminamos en Su voluntad y esperamos confiados el día en que estaremos para siempre con Él.

Nuestra meta es seguir siendo un faro de luz en un mundo en tinieblas, señalando el camino hacia el reino de la fe, la esperanza, el amor y la misericordia divina. Ese es el gran desafío que tenemos para con quienes nos rodean, hasta que Cristo venga. Como comunidad cristiana, estamos aferrados con plena certeza y totalmente persuadidos en Cristo de que Dios Padre continuará bendiciéndonos en el ministerio, y de que su gracia divina y soberana seguirá tocando corazones y transformando vidas.