Congregarse

No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.

Hebreos 10:25

satanás usa todo su ingenio y poder a su alcance intentando alejar las almas de las congregaciones, ya que la congregación funciona como un cuerpo vivo; cuando un miembro se separa, se aleja del cuerpo de Cristo, pierde el flujo de la vida. En cuanto a esto tengo una opinión muy personal, he llegado a una simple conclusión, y es la siguiente: satanás sabe que si alguien deja de congregarse la muerte espiritual comienza a rondar, ese un tiempo donde satanás siente que va ganado que es triunfador. El suele celebrar antes de tiempo, pero en realidad él no sabe el verdadero final de la historia, porque ese final está en tus manos y las manos de Dios.

No es que yo haya tenido una revelación que la cosa es así como lo pienso, que, si satanás logra apartarte de la congregación el alma terminará separada de Dios, pero, desde el pensamiento de fe bíblico cobra esta idea bastante sentido, tiene una importante relevancia espiritual, porque una vez separado el miembro de la comunidad (Cuerpo de Cristo) con el paso de los días se van rompiendo los puentes que unen, que permiten el traslado de vida y salud espiritual hacia el miembro hasta llegar a un aislamiento que produce la muerte y condenación.

El aislamiento progresivo de hecho, es una de las tácticas más antiguas y efectivas de satanás, el busca a quien devorar, él no se lanza abiertamente a atacar la congregación, el cuerpo de Cristo, porque esta es resguardada, protegida por Dios y ninguna fuerza del enemigo prevalecerá en contra de su pueblo, de su cuerpo, la naturaleza nos demuestra que un depredador rara vez ataca a la manada unida; el busca apartar su presa, debilitarla, cansarla para luego atacarla. El aislamiento, la desconexión del miembro con el cuerpo debilita las defensas, por lo tanto, la apatía, la tibieza, y la muerte espiritual se vuelven un riesgo latente.

Todo día tiene su final, toda historia tiene su fin, pero lo cierto es que mientras haya un soplo de voluntad en la persona que se ha apartado del cuerpo, y la dispensación de la gracia este activa, el alejamiento de la congregación no es el final de la historia, aunque satanás festeje victorias temporales, el verdadero final no está en sus manos, en su voluntad, el no tiene esa autoridad.

La narración bíblica del hijo prodigo, que se apartó de su casa, de su familia, de su Padre, que estuvo lejos, perdido en las tinieblas, rodeado de vergüenzas, que vivió su muerte espiritual temporal, pero, un día volvió en si decidiendo volver a la casa de su Padre; el ahora mendigo, como verdadero paria espiritual, un auto marginado de la familia que se sentía indigno de ella, decidió volver, el Padre se llenó de gozo, le restituyo y celebró su regreso, e hizo fiesta, porque su hijo que muerto era y había revivido, el que se había perdido, y fue hallado.

El diseño divino para el creyente desde un principio no ha sido para vivir de forma aislada, al establecer en las escrituras que la iglesia es el cuerpo de Cristo, debemos esforzarnos por funcionar correctamente, siguiendo la verdad en amor, para que podamos crecer en aquel que es la cabeza, de la iglesia, esto es, Cristo,de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor; cuando un miembro se aleja del cuerpo se corta la corriente vivificadora mutua que Dios Espíritu Santo trasmite al cuerpo, nos necesitamos los unos a los otros.

No dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca. Que más decirte hermano/hermana creo que tirar sobre ti uno y otro pasaje sobre la necesidad de congregarse es como querer llenar tu cabeza de cosas que ya sabes y hasta entiendes, desde la perspectiva espiritual la desconexión del cuerpo es el paso previo a las diferentes manifestaciones de nuestras vulnerabilidades, mantente constante y en comunidad para estar fortalecidos contra las asechanzas del enemigo.

Conclusión.

El enemigo no siempre necesita que el creyente cometa grandes errores o caiga en pecados graves, el necesita en la deriva espiritual, en el desgaste silencioso que te introduce en una apatía, como si hubieras sido anestesiado, el aislamiento no se presenta como una rebelión, sino como una opción lógica, cómoda, segura, razonal, que disfraza la comodidad o el deseo personal o la propia prudencia con conformidad y resignación, en un freno del enemigo que ha comenzado su obra, si hay algo malo mejor que te quedes aquí y así, porque si vas a la iglesia puede ser peor.

Los amo, la iglesia tiene su forma de ser y hacer para que todos lleguemos a la patria celestial, Jesús viene pronto, si estas enfermo llama a los ancianos de la iglesia para que oren por ti, si no podés ir a tomar Santa Cena avisa a la iglesia alguien irá a compartirla contigo, pero no te encierres, no te recluyas, vive en comunidad unido al cuerpo de Cristo su iglesia. Bendiciones abundantes para tu vida y tu familia.