Gracia Divina y Soberana

Gracia Divina y Soberana


Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;  no por obras, para que nadie se gloríe.  

                                                           Efesios 2:8-9


Fue una espera dolorosa, pero, aprendí que el bautismo en el Espíritu Santo es una realidad, no es carrera, no es algo que puede ser conectado con el merecimiento, no es el resultado de un debate teológico; es una maravillosa promesa para los que creen, por el cual en el tiempo puedo pensar que todo lo que sufrí, que todo el deseo que tuve, no era otra cosa que el trabajo intenso de Dios generando sed y hambre de él para galardonarme con el bautismo del Espíritu Santo a través de su gracia infinita manifestada con inmedible amor, pero bajo su plan soberano; porque Dios es el que en nosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad15.


El mundo se ha transformado en un gran escenario saturado de opiniones, lleno de mentiras, medias verdades y verdades, hoy se escribe y se debate más que nunca sobre diferentes temas. La maravillosa gracia divina y soberana de Dios no queda fuera del escenario.


Las redes sociales y la tecnología multiplican los análisis teológicos en volúmenes impensables, pero, ni el repique de las teorías o los tecnicismos podrán lograr complicar lo que Dios ya simplificó de la siguiente manera aprendamos de él, siendo mansos y humildes de corazón; y hallaremos descanso para nuestras almas16 Sin embargo, en medio de tanta abundancia de palabras, elijo volver a lo esencial; lejos de las discusiones complejas y los tecnicismos, quiero dejar aquí plasmada mi fe desde la simpleza más llana y sincera


Para mí, la Gracia Divina y Soberana no debe jamás presentarse como un tema de debate, ella es una realidad absoluta que se resume en esto: es el amor, el favor inmerecido de un Dios que actúa bajo su propia y perfecta voluntad, sin pedirnos nada a cambio porque sabe que nada podemos ofrecer como para merecerlo por obras, porque en el evangelio la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Mas el justo por la fe vivirá17.


La gracia divina y soberana no depende de nuestros esfuerzos, ni de nuestros méritos, de nuestras tecnologías, ni de cuántas veces se replique el tema en una pantalla, no depende de los esfuerzos o de la aprobación de los seres humanos; La gracia divina y soberana no es otra cosa que Dios extendiendo su mano al ser humano por el puro afecto de su voluntad.


En un mundo lleno de confusiones, reglas, condiciones, acusaciones y perjuicios, la gracia divina y soberana irrumpe el escenario mundanal siendo un regalo verdaderamente inmerecido, absoluto e incondicional. Esto es lo que creo, lo que pienso y lo que sostengo por gracia somos salvos por medio de la fe; y esto no de nosotros, pues es don de Dios18.


Dios es soberano, y su gracia divina perfuma todos sus planes y propósitos su gracia divina y soberana nos basta; ella es más que suficiente Esto es lo que creo, lo que pienso y lo que sostengo ya que de su plenitud divina tomamos todos, gracia sobre gracia19; la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres20.

Al emplear el siguiente conjunto de palabras; GRACIA DIVINA Y SOBERANA simplemente es reconocer lo siguiente:


GRACIA: Favor, regalo inmerecido hacia el hombre de parte de Dios, la Gracia se recibe sin que se haya hecho ninguna clase de esfuerzo, merito o trabajo como para merecerla.


DIVINA: No es otra cosa que decir que nos estamos refiriendo a la gracia que proviene de Dios


SOBERANA: esa Gracia Divina es ministrada bajo la Soberanía de Dios quien es la autoridad máxima de la creación. Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca. Así que no depende del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia21