Agua de Dios

El agua
H2O de Dios; el agua, es una sustancia vital para la vida, el ser humano puede vivir entre tres y cinco días sin beber agua, dependiendo de una serie condiciones favorables, pero, en situaciones críticas puede llegar a menos de 24 horas de vida, quizás por nuestra cultura damos por seguro que siempre habrá agua, que el agua es un recurso infinito, sin embargo en el 2023 nuestro país sufrió la mayor deficiencia hídrica desde que se recuerda o se tiene registro, lo que nos trae a memoria la importancia del agua y su cuidado, el cuerpo depende del agua para disfrutar de una buena salud, nuestro cuerpo está compuesto entre un 50 y 70% de agua, sin agua el cuerpo colapsa, los procesos vitales son comprometidos, la regulación de la temperatura corporal, la digestión, la circulación, la eliminación de desechos, etc., etc., necesitan del agua
En las sagradas escrituras podemos encontrar diferentes significados para el agua como por ejemplo: Vida; Purificación; Espíritu Santo, Juicio; Dependencia de Dios; si nos faltara el H2O de Dios no podríamos vivir en el Reino de Dios ni un solo instante, el agua no es solamente un recurso que necesitamos para salud y vida de nuestro cuerpo, también es un símbolo espiritual que nos recuerda que sin Cristo, sin el Espíritu Santo y sin depender de Dios moriríamos en nuestros delitos y pecados.
La sabiduría del Espíritu.
Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que proviene de Dios, para que sepamos lo que Dios nos ha concedido, lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.
1 Corintios 2:12-13
La iglesia necesita indiscutiblemente la sabiduría y el poder de Dios para llevar adelante los propósitos de Dios para con este mundo, ya que en primer lugar existe un contraste entre la sabiduría y el espíritu de este mundo, con la sabiduría y el Espíritu de Dios; el mundo, el perdido, el desamparado no conocerá a Dios mediante la sabiduría de este mundo, pero si lo conocerá por la locura de la predicación; la predicación de un Cristo crucificado, muerto, al tercer día resucitado, como está escrito y todo aquel que cree en este mensaje será salvo; Cristo es poder de Dios y sabiduría de Dios, porque lo insensato de Dios es más sabio que los hombres y lo débil de Dios es más fuerte que los hombres.
La afirmación apostólica es clara, no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el que proviene de Dios para que podamos entender lo que Dios nos ha concedido; nos ha otorgado definitivamente el conocimiento más poderoso, más valioso que podemos tener, reconocer que la razón y la sabiduría humana no nos abre el camino a Dios ni a la revelación de su Hijo amado; la razón y la sabiduría humana no nos revela la voluntad ni los propósitos divinos, ni nos trasmite identidad en Cristo, sin embargo, Dios Espíritu Santo si puede hacerlo, ya que el hombre no es el resultado de la sabiduría, ni de la fuerza humana, ni del azar o de un proceso evolutivo; el hombre es hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas; hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios
El espíritu del mundo nos lleva al extravío de los caminos de Dios, aunque a la razón y a la sabiduría humana les parezcan que son caminos derechos su fin es camino de muerte; porque en esos caminos al estar la ausencia de Dios también existe una usencia de vida para salvación; la verdad revelada por Dios Espíritu Santo es la siguiente: Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo. El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida; algunos, pocos, muchos o todos supimos andar en esos caminos sin la sabiduría y la gracia de Dios cuando estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, siguiendo la corriente de este mundo que está bajo el príncipe de la potestad de aire.
Dios Espíritu Santo nos guía a toda verdad, él nos hace saber, nos revela las cosas que han de venir, el Espíritu de Dios escudriña aún lo profundo de Dios revelándonos las cosas secretas que le pertenecen a él, como está escrito: las cosas secretas pertenecen a Dios, más las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos recordemos que todas las cosas fueron entregadas por el Padre a Jesús y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo quiera revelar Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho. Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.
Cuando hablamos del Espíritu que está en el mundo quizás podamos entender, comprender o interpretar que es satanás ya que él es señalado, identificado, reconocido desde las sagradas escrituras como el príncipe de este mundo el cual nada tiene con Jesús el cual ya ha sido juzgado, también es señalado como el Dios de este siglo el cual ciega el entendimiento de los incrédulos para que no les resplandezca la luz de Cristo siendo el espíritu que opera en los hijos de desobediencia con estos antecedentes podemos decir que la sabiduría humana está contaminada alejándonos de la sabiduría de Dios, resistiendo el conocimiento de Cristo quien es poder y sabiduría de Dios
La sabiduría humana lleva al hombre a extraviarse en sus propios pensamientos, apartándose de Dios, teniendo la tendencia a volverse jactanciosa, soberbia, autosuficiente, porque, no es una sabiduría que desciende de lo alto, sino terrenal, diabólica, produciendo celos amargos, contención, perturbación y toda obra perversa, mientras que la sabiduría divina, la que proviene del Espíritu de Dios es pura, pacifica, amable, benigna, llena de frutos y misericordia, sobre todas cosas la sabiduría divina nos lleva a reconocer que Jesucristo es nuestro salvador que nos ha librado de nuestros pecados, que solo en Jesús hay salvación, que no ha sido dado bajo el cielo otro nombre a los hombres para ser salvos que el de Jesús la sabiduría de Dios nos revela que hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre sabiendo que nuestra salvación es un don de Dios, por gracia de Dios somos salvos y no por obras o algún mérito propio

El mundo
La exhortación divina en las escrituras es clara al decirnos puntualmente que no debemos de amar al mundo ni las cosas que están en el mundo, si alguno ama al mundo el amor de Dios no está en él26; todo aquel que se torna amigo del mundo se constituye en enemigo de Dios; el mundo ha de pasar juntamente con sus deseos, pero, todo aquel que hace la voluntad de Dios permanece para siempre no hay dudas hemos recibido el Espíritu de Dios quien da vida a todo aquel que cree, hemos recibido la palabra de Dios que da vida a todo aquel que la recibe; sin embargo, al recibir la palabra de vida el mundo comienza aborrecernos, así como en su momento aborreció a Jesús, estamos en el mundo, pero no pertenecemos a él, pero, hemos sido enviados al mundo para testificar del Hijo de Dios.
El mundo es algo bastante hostil para los que creen y guardan la palabra de Dios, Jesús nos escogió del mundo, pero no somos del mundo, pertenecemos al Reino de Dios, a nuestro Padre le ha placido entregarnos el reino de los cielos; sin embargo, debemos de tener presente en todo momento que cuando tomamos la decisión de estar en el mundo, pero, no amarlo a él y sus cosas, entendiendo aún que nos aborrece, no implica, ni es una invitación a aislarnos, sino es un desafío mayor a ser testigos de Cristo, la oración de Jesús no es que nos aislemos de él, sino que nuestro padre nos guarde del mal que está en él
De tal manera amó Dios al mundo que dio a su Hijo para dar vida y vida en abundancia, Jesús fue enviado, vino a este mundo para salvar al perdido y reconciliarlo para con Dios, por lo cual nuestra misión no es huir del mundo sino a través de nuestro testimonio testifiquemos de la vida en Cristo, casi que podemos decir que la hostilidad, el rechazo, la oposición del mundo es prácticamente una señal, una confirmación de que estamos caminando en la luz de Dios, porque la luz incomoda a lo que los hombres hacen en las tinieblas de este mundo, esta posición frente al mundo nos da testimonio por medio de Dios Espíritu Santo a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios por medio de la fe en Jesucristo, que no estamos solos, que todas las cosas en este mundo nos ayudan a bien y que nada nos podrá apartar del amor de Dios que es en Cristo Jesús nuestro Señor y Salvador.
El mundo contrasta, disiente, es diferente con el Reino de Dios por desemejantes características uno del otro, el Reino de Dios es gobernado por Dios que es un ser soberano, que gobierna sobre todas las cosas sean visibles o invisibles, que todo lo puede, que todo ve y oye, que está presente en toda su creación, no hay un solo lugar donde su presencia no esté presente; es un reino de luz, de fe, de esperanza y amor, es un reino de justicia, paz y gozo; es un reino inconmovible, inquebrantable, eterno, sobrenatural, donde se hace y se vive conforme a la voluntad de Dios.
Mientras que el mundo vive bajo el dominio del Dios de este siglo, satanás rodeado de tinieblas y maldad, totalmente con un espíritu contrario y pasajero en un sin número de características ya que todo lo que hay en este mundo cuando existe una ausencia de Dios son los deseos de la carne, los deseos de los ojos y la vanagloria de la vida, donde los malos hombres y los engañadores irán de mal en peor engañando y siendo engañados donde los frutos de carne proliferan y manifiestan sus obras protervas como: adulterio, fornicación, inmundicias, lascivia, laidolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías, envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas, que son cosas que seducen el corazón del hombre extraviado, pero que no permanecen ni trascienden, el mundo pasa, y sus deseos; pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre, solo la voluntad de Dios se presenta en las escrituras como lo único que trasciende lleno de vida al tiempo; todo el que ha nacido de Dios vence al mundo. Esta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe.
