mas que vencedores

No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal.

Es un hecho que este versículo bíblico es sencillo de entender, pero, en ocasiones se hace complejo a la hora de tener que aplicarlo, vivirlo, este texto marca, señala principios, que deberían forjar, formar el carácter del cristiano; en muchas ocasiones saber asimilar, hacerlo carne propia, un modo de vida, como que se complica la cosa principalmente cuando el mal pega y pega fuerte en la puerta de nuestra vida.

Cuando recibimos el golpe inesperado del mal, Dios desde su soberanía nos invita a marcar una diferencia ante esa primer tentación de responder, de reaccionar, de que se haga justicia, ya que nuestra naturaleza humana tiene una tendencia a responder con la misma manera, si me hieren, quiero herir, con el propósito satisfacer mi razón nublada a causa de las dificultades que estoy padeciendo.

Sin embargo, en esa vorágine, en esa turbulencia de emociones, sentimientos y situaciones adversas la invitación de nuestro Padre celestial es no responder al mal con más mal, sino vencer el mal con el bien, responder al mal con acciones buenas, misericordiosas, bienhechoras, de paz, que sean capaces de transformar al mal, pero, la realidad es que en esos momentos como que se complica la cosa.

Cuando uno está por afuera, cuando mira de lejos la situación, vencer al mal con el bien, como que no es tan difícil, de alguna manera como cristianos o hombres y mujeres de familia, la sensatez, la calma, la paz debería de prevalecer sobre el mal, sobre lo protervo, sobre lo deshonesto y no hay más remedio que hacerlo, pero, cuando uno está sobre el volcán de las emociones, de los sentimientos, de las circunstancias maléficas, protervas, perjudiciales que han sobrevenido sobre la vida, el asunto no es tan fácil de resolver, porque el deseo de una justicia inmediata, rápida choca con la paciencia y la confianza en la justicia divina.

Conforme es el pensamiento del hombre así es él (Proverbios 23:7), el hombre es conforme a su pensamiento, vive conforme a su pensamiento, lo que está en el pensamiento del hombre y su corazón moldea la acción del hombre frente a las diferentes situaciones que nos presenta la vida, podemos considerar muy seriamente que nuestro carácter es un reflejo de lo que guardamos en nuestro interior, Jesús dijo: "El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo" (Lucas 6:45) Lo que uno es por dentro inevitablemente se manifestará hacia afuera. 

No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal, es una realidad que cuando uno recibe el agravio, la ofensa, la injuria, la humillación o la agresión se hace muy difícil tener empatía hacia el agresor, el difamador, calumniador o traidor, como que es tentado a sentir una mayor empatía con la venganza, el hambre de justicia, con atinar a responder con la misma moneda, pero, ante tales cosas el hijo de Dios que se esfuerza por agradar a Dios debe de responder con integridad, con una moralidad, con una rectitud aprendida a la luz de las escrituras, en vez de caer en un circulo de corrupción espiritual. Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios. (Mateo 5:9)

Cuando los hijos de Dios optan por la manifestación de la justicia divina, la prudencia o el silencio a pesar de lo sucedido no debemos abrir ningún tipo de juicio, comentario o cualquier otra cosa que valla contra la voluntad o la decisión personal que ha tomado el agraviado, el lastimado, o el traicionado, el está en su derecho de reaccionar de ese modo, Dios nos advierte lo siguiente: ciertamente no es bueno condenar al justo, Ni herir a los nobles que hacen lo recto. El que ahorra sus palabras tiene sabiduría; De espíritu prudente es el hombre entendido. Aun el necio, cuando calla, es contado por sabio; El que cierra sus labios es entendido. (Proverbios 17:26-28)

Una comunidad cristiana, como un núcleo familiar debe de buscar la armonía, la concordia, la amistad, la confraternidad, y realmente esto no se construye o es fruto del chisporroteo de palabras ásperas, de disconformidades, de juicios, de descontentos, de críticas insalubres, la armonía en una comunidad o en un núcleo familiar no es el resultado de la casualidad o de una eventualidad, la armonía es hija o fruto de decisiones consientes, es hija de buenas acciones, de sembrar palabras y acciones que construyan y cuando esto se logra tanto en la iglesia o en el núcleo familiar se convierte en un reflejo del amor de Dios, Pedro apóstol de Jesucristo dice: Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal, ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición. (1 Pedro 3:8-9)

No seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal, quizás estas palabras demandan al pueblo de Dios a pararse en una posición defensiva y victoriosa frente al mal, el asunto no es huir del mal sino enfrentarlo con armas espirituales que provienen del Padre de las luces como pueden ser la fe, la oración, la justicia, la misericordia, el amor, etc., etc., la palabra es clara, todo aquel que conspirare contra un hijo de Dios caerá, ningún arma forjada contra un hijo de Dios prosperará, toda lengua que se levante contra un hijo de Dios en el juicio será condenada.(Isaías 54:15-17) quizás el profeta lo que trata de resaltar es que Dios nos cuida y que la victoria no depende de la fuerza humana, sino de saber, entender, y confiar que Dios está en control y el Señor nos librará de todo mal y nos preservará para su reino (2 Timoteo 4:18)

Si en este momentos estas sufriendo, estas sobrellevando una carga que te duele, o alguien esta maquinando o llevando adelante algo protervo, malo, si están chismorreando, o ha sido traicionado/a y tienes hambre de justicias o quieres responder de la misma forma, alto, no cedas ante esa tentación de venganza, no seas vencido de lo malo, sino vence con el bien el mal, encuentra en Dios y en tus pensamientos el hacer el bien, porque el justo no está solo en el dia de la angustia, del dolor, de la lucha; porque toda persona íntegra y justa tiene un final venturoso, porque hay un final dichoso para el hombre de paz, porque la salvación del justo está en Dios, el es la fortaleza en el tiempo de la angustia, Dios ayudará y librara al justo, por cuanto supieron esperar en él (Ver Salmo 37:37-40)