firmes y adelante huestes de la fe

..

Amados hermanos todos, en estos años que llevo como hijo de Dios por la gracia divina que es en Cristo Jesús, he cruzado diferentes situaciones que hacen a la realidad de vida misma, algunas de estas situaciones ha sido más agrestes, más dificultosas que otras, algunas hasta me resultaron agresivas, casi mortales, pero, gracias sean dadas a Dios por la provisión divina, por la gracia de Dios que no me abandonó, confirmando lo que está escrito: muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo librará Jehová. (Salmo 34:19)


He aprendido a depositar mi confianza en Dios, he aprendido que el socorro oportuno viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra (Salmo 121:2), he aprendido que ningún creyente que espera en Dios será confundido (Salmo 25:3) o avergonzado, he aprendido que Dios jamás llega tarde, siempre su socorro es en tiempo oportuno, que las cosas suceden en el tiempo perfecto de Dios, he aprendido que más allá de las situaciones, emociones o sentimientos Dios jamás nos abandona, nos deja o nos desampara (Josué 1:5), he aprendido que el siempre está a mi lado y me guarda en todo lugar que esté, el jamás abandonará a su pueblo ni desamparará su heredad (Salmo 94:14), por esto y muchas cosas más es que estoy totalmente confiado que Dios no me abandonará jamás y culminará la obra que ha comenzado en mi (Génesis 28:15), estoy cien por cien persuadido de esto, que él comenzó la buena obra en mi la perfeccionará hasta el día en que venga Jesús por su iglesia o llegue mi tiempo de partida (Filipenses 1:6) 

Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan. (Salmo 37:25) Dios tiene siempre un tiempo único y perfecto donde manifiesta su gracia, su amor, su misericordia sobre sus hijos, él siempre está atento para socorrernos, cubrirnos, arroparnos, curarnos, animarnos, enseñarnos, guiarnos, jamás se cansa de nosotros, Dios sabe de las fragilidades y debilidades humanas, Dios nos ama y se preocupa profundamente por sus hijos, observemos las aves del cielo: no siembran ni cosechan, ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida (Mateo 6:26-27)


Jesús nos invita como creyentes a confiar, a descansar en él, a confiar en la providencia Divina, no debemos desfallecer, extenuarnos, debilitarnos ante las diferentes tribulaciones momentáneas porque la preocupación en definitiva no nos añade vida más bien nos pinta un bajón, Jesús nos dice: No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. (Mateo 6:31-33) La búsqueda del Reino y su justicia en medio de las calamidades, dificultades, conflictos, aprietos o crisis de esta vida es más que nada una invitación a vivir con confianza, con fe y esperanzas renovadas ya que la vida nueva en Cristo no se sostiene por las ansiedades sino por la gracia de Dios sobre nuestras vidas,, porque por la gracia de Dios somos lo que somos y hacemos lo que hacemos, y nunca la gracia divina manifestada en nuestras vidas es en vano. (1 Corintios 15:10-11)  

Las tribulaciones del momento no deberían jamás alejarnos de Dios, por el contrario estas deberían producir una búsqueda de Dios con todo el corazón, mente y alma, sabiendo que él nos oirá y nos contestará, (Salmo 18:4-6; Jonás 2:2) entender que las diferentes dificultades de la vida no buscan una reacción que nos aleje de Dios, por el contrario, deberían acercarnos para poder aprovechar las verdaderas oportunidades donde la fe es probada produciendo paciencia y perfeccionamiento en el verdadero desarrollo espiritual donde la presencia de Dios trasciende las diferentes circunstancias que vivimos revelándonos que a través de su gracia manifestada, ya sea consolándonos, animándonos, sanándonos, librándonos, etc., etc., nos va conduciendo a una madurez y desarrollo espiritual, para que podamos llegar a la unidad de la fe y el conocimiento del Hijo de Dios, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo, para que en esa plenitud de Cristo ya no seamos niños fluctuantes llevados, arrastrados por doquiera de todo viento de doctrina.(Efesios 4:13-14)


No aflojemos, no nos rindamos, aferrémonos a Dios, a sus promesas que son fieles y verdaderas, mantengámonos firme, sin fluctuar, sin titubear la carrera de nuestra esperanza porque fiel es Dios quien ha prometido, (Hebreos 10:23) nuestro Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta, si él lo dice ¿no lo hará? Si él lo habló ¿no lo ejecutará? (Números 23:19) Dios no defraudará a nadie que de oído a su voz, y la guardare, ya que todo aquel que oye y guarda la voz de Dios es su especial tesoro sobre todos los pueblos porque de él es toda la tierra y seremos en su infinita gracia y misericordia un reino, una nación de sacerdotes y gente Santa (Éxodo 19:5-6). Pedro apóstol de Jesucristo ha dicho inspirado por Dios Espíritu Santo que somos linaje escogido, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anunciéis las virtudes de aquel que os llamó de las tinieblas a su luz admirable, vosotros que en otro tiempo no, erais pueblo de Dios, que en otro tiempo no habíais alcanzado misericordia, pero que ahora habéis alcanzado misericordia. (1Pedro 2:9-10)