Aun hay lugar

Es una realidad que la parábola de la gran cena de Lucas 14:15-24 tiene abundantes enseñanzas para el pueblo de Dios, pero quiero mirar algo de cerca la siguiente frase: "Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar, la invitación del padre de familia es para muchos, pero algunos, pocos o muchos rechazan la invitación, no es que los invitados no pudieran ir a la gran cena, no es que tengan alguna incapacidad, donde simplemente hacen una elección sino que simplemente eligen no hacerlo, sus prioridades terrenales están por encima del Reino de Dios, sus excusas, sus justificaciones reflejan como las preocupaciones económicas, sociales o familiares llegan a desplazar el llamado o la invitación al servicio o al plan divino.

También podemos apreciar la abundante y continua gracia y amor de Dios, a pesar de las excusas para no asistir al banquete de la gran cena, esta no se cancela por el rechazo de algunos, Dios a pesar de los repercusiones negativas por no asistir a la fiesta sigue llamando, siempre hay espacio para uno más, la misión no se agota, no se termina aunque otros desprecien la invitación, el siervo fiel obedece y busca a otros el Reino de Dios no se paraliza, no se detiene sino que sigue expandiéndose hacia aquellos hijos de paz que están dispersados en este mundo (Lucas 10:6)

A la verdad las mies es mucha, más los obreros pocos, rogad, pues, al Señor de las mies, que envié obreros a sus mies (Mateo 9:37-38); algunas fuentes de estadísticas nos dicen que aproximadamente hoy hay 2600 millones de habitantes de este mundo que profesan la fe cristiana, sin embargo a pesar de existir tanto cristianos las mies sigue siendo mucha y los obreros pocos, y debemos de rogar al Señor que envié obreros, Dios es quien llama, unge, equipa y envía obreros

La parábola es una demostración y un testimonio que el Reino de Dios no depende de los hombres, que este está por encima de los poderosos, de los pudientes, de los que parecen que todo lo tienen bajo control; el Reino de los Cielos esta en las manos de Dios y del siervo fiel que ha definido su vida conforme al plan, y a los propósitos de Dios, el siervo leal pone la voluntad de Dios por encima de lo que pueda tener o ser

Cuando nos referimos a la universalidad del evangelio simplemente estamos señalando que las buenas nuevas de salvación son para todos por igual sin excepciones, independientemente de los contextos sociopolíticos, culturales, idiomáticos o de cualquier otra índole, así como decimos que la vida, la salud, los derechos humanos, etc., etc., son derechos universales, son para todo hombre, para toda mujer; para todo niño o niña, así es el evangelio para todos por igual.

Las escrituras mismas no demuestran un universalismo del evangelio dejándonos un principio fundamentado en pasajes como Juan 3:16 que nos relata lo siguiente: De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna; este versículo nos revela lo siguiente:

a) Nos trasmite una luz divina sobre un amor sin igual y eterno de Dios que no tiene límites ni exclusiones, un amor que excede a todo conocimiento y compresión humana (Efesios 3:14-21)

b) La manifestación de la gracia divina en la persona de su Hijo Jesús, Dios da en sacrificio por el pecado su bien más preciado como muestra y garante de su amor eterno; Dios no espera que hombre le ame primero sino que el nos amó primero ya que en esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó a nosotros, y envió a su Hijo en propiciación por nuestros pecados (1 Juan 4:10) Dios demuestra su amor por nosotros en esto: en que siendo pecadores , Cristo murió por nosotros (Romanos 5:8)

c) La invitación es universal, para todo aquel que cree, nadie queda por fuera de este llamado, es abierto para todos, pero, a su vez nos impulsa a los que han creído a compartirlo sin fronteras; la gran comisión, también nos exhorta a ir a todas las naciones (Mateo 28:19), ir y predicar el evangelio a toda criatura y todo aquel que creyere y fuere bautizado será salvo (Marcos 16:15-16), la proclamación del evangelio es para todos por igual

e) La vida eterna, el creer en Jesús no solo evita la perdición, la condenación, sino que asegura la vida eterna (Romanos 6:23) y una relación continua con Dios y su amor durante toda la peregrinación por esta tierra (Romanos 8:35-39); por lo tanto podemos apreciar que la vida eterna no es tan solo una grandiosa promesa, sino, una realidad que respira presente que transforma vidas aquí y ahora.

Una promesa que se hace realidad.

El Hijo del Hombre será entregado en manos de hombres, y le matarán; pero después de muerto, resucitará al tercer día. Pero ellos no entendían esta palabra, y tenían miedo de preguntarle.

                                                      Marcos 9:31-32

La cruz, nos revela el corazón de las buenas nuevas de salvación, allí converge el centro de la fe Cristiana, la cruz nos revela la profundidad del amor de Dios hacia el hombre, también nos revela la gravedad y lo horrible que es el pecado; en muchas oportunidades y en diferentes temas hemos mencionado que el corazón, el centro del evangelio es el mensaje de la cruz, y creo que nadie puede ir en contra de esta verdad.


Cuantas cosas nos trasmite el juicio cargado de injusticias de mentiras, de corrupción y de rechazo hacia el Santo Hijo de Dios, sufrido y resistido por su propio pueblo, pueblo que fuera escogido de entre los pueblos de la tierra,(Deuteronomio 7:6) demostrándonos como los hombres rechazan la verdad y la justicia de Dios porque aman más a las tinieblas que a la luz, (Juan 3:19-21)

Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados.

                                                                                                     (Isaías 53:5)


El profeta Isaías nos abre las puertas a la revelación del costo a pagar por el pecado reinante en el hombre; el intenso sufrimiento de las horas anteriores a la muerte de cruz nos revela la fuerza, el poder del pecado; el sufrimiento, el castigo despiadado, inhumano, desalmado sobre el cuerpo de Jesús por causa de nuestros pecados fue inconcebible; el sacrificio en la cruz nos revela el costo real pagado por el pecado, el pecado destruye, mata, condena; el castigo de nuestra paz, lo que el hombre merecía a causa del pecado fue cargado por Jesús para que nosotros fuéramos justificados para con Dios.(Romanos 5:1)

Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros;(Romanos 5:8) en la cruz sufrió injurias y burlas, (Lucas 23:40-42) en la cruz el Hijo de Dios derramó hasta su última gota de sangre, (Mateo 26:28) allí dijo sus últimas palabras como el verbo encarnado encomendando su Espíritu al Padre, sobre aquella cruz dio el último suspiro de vida, (Lucas 23:46) mostrando que su amor es total y sin ninguna clase de reserva, en aquella cruz, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna.(2 Timoteo 2.10)


Si bien decimos que el mensaje de la cruz es el corazón o el centro de la predicación de las buenas nuevas de salvación no es menos cierto que la resurrección de Cristo es el fundamento sobre el cual se hace eficaz el mensaje de salvación y reconciliación, el apóstol Pablo nos dice lo siguiente: Si Cristo no resucitó, vana es entonces nuestra predicación, vana es también vuestra fe. (1 Corintios 15:14)


La cruz nos revela como ya hemos mencionado el profundo, inmensurable e inexplicable amor de Dios manifestado en el sacrificio de su Hijo amado, buscando reconciliar al mundo consigo, la cruz es el punto donde se paga de parte de Dios por nuestros pecados y abre el camino a la vida eterna para el hombre; mientras que la resurrección de Cristo es lo que fundamenta la eficacia del sacrificio realizado en la cruz, consideremos a la luz de las palabras del apóstol Pablo en 1 Corintios 15:14, si Cristo no hubiera resucitado, el sacrificio de la cruz sería algo épico, sobrehumano, memorable, pero, ineficaz a la hora de liberar al hombre de las garras del pecado.

Pedro apóstol de Jesucristo en su primer discurso, sermón o mensaje dado en pentecostés (Hechos 2:22-28) nos expone a la luz de las escrituras lo siguiente:

A) La aprobación de Dios hacia su Santo Hijo Jesús como consecuencias de las maravillas, prodigios, milagros y señales realizadas por él por intermedio de Jesús.

B) Jesús fue entregado según su plan divino, nunca fue a causa de algo inesperado o un accidente, la entrega, el aprisionamiento de Jesús siempre fue parte del consejo, del conocimiento, del plan de Dios, como también es mencionado en Hechos 4:27-28 de la siguiente manera: verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo habían antes determinado que sucediera.

C) Jesús fue prendido y crucificado por manos inicuas, perversas, crueles, más allá que Pedro señala la acción del hombre en contra de Jesús, no deja de reconocer que todo está enmarcado o contenido en el plan divino para salvación del hombre, hemos sido rescatados no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la preciosa sangre de Cristo, quien fuera destinado desde antes de la fundación del mundo para que nuestra fe y esperanza sean de Dios (1Pedro 1:18-21)

D) Jesús resucito, la muerte no le pudo contener, al tercer día se levanto de entre los muertos ya que el Santo Hijo de Dios no sufriría corrupción en su cuerpo como está escrito: Porque no dejarás mi alma en el Seol, Ni permitirás que tu santo vea corrupción (Salmo 16:10). Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras; y que fue sepultado, y que resucitó al tercer día, conforme a las escrituras.(1 Corintios 15:3-4)